miércoles, 2 de julio de 2014

Capitulo 35:Candados

Narra Pablo:
Tumbado a su lado con la ´única iluminación de los rayos de sol entre las nubes la contemplo embobado,cada rincón de su cuerpo era un nuevo descubrimiento.
Alzo su camiseta para acariciar su viente y aquellas heridas habían desaparecido,ni las marcas de un solo rasguño ya cubrían su piel.Levanta su cabeza para mirar lo que yo ahora hacía y sonreía al comprobar que el único recuerdo que tenía de aquel cobarde había desaparecido.
-Es hora de que marques mi cuerpo-Me susurra levantando la vista
Yo sonrío mientras beso dulcemente debajo de su ombligo y ella gime entre dientes mientras apoyo mi cara sobre su tripa y acaricia con la yema de sus dedos mi pelo alborotado.
-Señorita debemos levantarnos o el desayuno se convertirá en almuerzo-digo sonriente mientras ella se levanta para vestirse y yo la observo a lo lejos mientras se metía en el servicio deshaciéndose de mi camisa con aquella mirada que me volvía completamente loco.
Prenda por prenda se desnudaba de camino a la ducha y yo le sonreía al ritmo del contoneo de sus caderas,me hubiera encantado perderme de nuevo en las sábanas frías pero no es todo lo que quiero de ella y se lo demostraría en unas horas sobre aquel monumento-me digo a mi mismo contemplando la Torre Eiffel que brillaba a lo lejos.
-Lista-gritaba entusiasmada dando vueltas para que la mirara,estaba increíble
-¿No me vas a decir nada?-Pregunta enojada
¿No eras tu la que siempre decías "Odio que me digas que estoy preciosa"?
-He cambiado
No has cambiado,sigues siendo la misma solo que ahora crees en el amor
-El amor no existe
Solo tienes que abrir los ojos para verlo
-¿Y si quiero permanecer con ellos cerrados?
Quizás ya los has abierto y no te has dado cuenta
Se quedó callada mientras abría la puerta del apartamento llamando al ascensor a la misma vez que me miraba de reojos,yo decidí abusar del silencio si ella no era quien se diera cuenta yo no iba a mover ficha,no esta vez.
Salimos de aquel porche mientras ella volvía a quedarse frenada frente a la gran fuente de la plaza como cuando la vio por primera vez, "Source d'argent" se llamaba,la fuente del dinero en la que arrojabas una moneda al agua mientras pensabas un deseo y ella te lo cumplía si tu corazón lo quería con fuerzas,así se lo expliqué mientras corría arrojando dos de sus monedas cerrando los ojos fuertemente y pidiendo ese deseo del que por sus ganas lo quería de verdad.
-¿Qué has pedido?-Pregunto mientras emprendemos el camino hacia aquel lugar
Si desvelas tus deseos no se cumplen
-Leyendas urbanas
Como la que me acabas de contar
-Eso funciona
Ya lo veremos-susurra guiñándome un ojo
Le agarro de las manos mientras atravesamos la gran plaza,donde vendían los souvenirs y recuerdos y ella posó sus ojos sobre una torre eiffel de cristal que uno de los tenderos ofrecían.Tiré de sus brazos obligándola a que me acompañara,ella oponía resistencia porque no quería que me gastara mi dinero en ella,como si eso fuera lo que más me preocupara en estos momentos.
-Shh venga
No,no quiero que me la compres
-¿Te vas a estar quieta?-alzo la voz
Te odio
-Bonita forma de odiarme,espero que sea el único al que odies
Ella me contesta sacando la lengua en forma de burla y yo comprando aquella miniatura en señal de venganza
-Toda suya
Te dije que...
Cogí de su cara apretando sus labios mientras la besaba apasionadamente,acercando su cuerpo al mío
-¿Vas a comportarte?
Asiente con la cabeza y volvemos a la gran avenida,quedaban unos metros para adentrarnos en aquella parte de la ciudad cerca de aquel monumento,solo nos quedaba por atravesar aquel puente de candados donde tantos momentos había vivido y aquel recuerdo encadenado con la llave bajo el mar.
Aceleré mis pasos al cruzarlos rogándole a algún dios que por la mente de aquella mujer no se le pasara la idea de pararnos,era muy romántico de eso no tengo duda pero no quiero sacar a relucir el tema de la que fué mi prometida.
Tiró de mis manos en seco y yo cerraba los ojos como si así fuera a solucionar mis problemas,escondiéndome en mí mismo.
-¿Qué pasa Amaia?
¿Te persigue alguien?
-¿A mí? No ¿Por qué?
Porque me llevas corriendo-entre dice sin aliento
-Per-perdona
Esto es precioso-murmura contemplando los candados grabados con los nombres de miles de parejas que como yo un día creyeron que encadenando aquí sus nombres iban a durar toda un vida.
Miraba uno a uno cada grabado mientras las nubes oscurecían el cielo de París y la lluvia nos cogió por sorpresa
-Cielo vamos o nos mojaremos
Espera-Murmura mientras llegaba a aquel candado reconocible,de color dorado y pedrerías dibujando un corazón,ella siempre decía que nuestro amor tendría que relucir frente al de los demás y encargó en exclusiva este a la joyería,destacaba,claro que lo hacía para mi desgracia ella le dió la vuelta y "Pablo Moreno y Marta Duarte" brillaba ante sus ojos mientras la lluvia nos empapaba y sus lágrimas casi se reconocían,bajando por su rostro mojado.
Solos en aquel gran puente con nuestra ropa pegada a la piel por el peso del agua y su mirada clavada sobre la mía.Agarró aquella figura que antes le había regalado estrellándola contra el suelo mojado
-Amaia...-sollozaba mientras cogía sus brazos
No me toques
-Lo siento
¿Lo sientes?Creía que era la primera
-Para mí sí
No,para tí tampoco-decía mientras se alejaba de mí
-Espera-gritaba
¿Esperar a que?¿A que me vuelvas a hacer daño?
-No quiero hacerte daño
Yo solo he podido afianzar nuestro amor tirando una triste moneda al agua y vosotros tenéis un candado de oro molido
-¿Qué mas da eso?
Tu madre tenía razón,yo solo soy "La chica con problemas"
-Ya no tienes problemas,esta mañana lo comprobábamos,marqué tu cuerpo y ahora nada queda de tu pasado
¿A ella también le hiciste el amor en aquella cama?¿También le dijiste que la querías?
-No he querido a nadie como te quiero a tí ¿Qué cojones tengo que hacer para que te quede claro de una maldita vez?
Ocultaba sus ojos bajo sus manos limpiando sus lágrimas y yo la miraba con la impotencia de no poder hacer nada al respecto
Es mejor que acabemos con esta falsa
-No,no
Te mereces a una chica que sepa darte lo que yo no puedo
¡Joder!-grité pataleando aquel candado con fuerza,repitiendo la acción mientras ella intentaba pararme rompí aquella cerradura cogiéndolo y lanzándolo al mar,lejos de nosotros viendo como nuestros nombres se hundían bajo el agua.
Ella corrió hacía mí mientras me abrazaba bajo la lluvia y yo la cogía bajo mis brazos
-Dime tu deseo
Quiero salir contigo.


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