domingo, 6 de julio de 2014

Capitulo 38:No me di ni cuenta de que ya nunca estabas

Narra Amaia:
Sentada sobre el asiento en la pequeña ambulancia que lo transportaba hacia el hospital lo miraba,dejando mis lágrimas con cada recuerdo,mientras los auxiliares le controlaban la respiración y me tranquilizaban con un "Va a ponerse bien" y yo no sabía si era para que dejara aquel dolor o si de verdad se estaba mejorando.
Nos bajamos de aquel vehículo dirigiéndonos hacia el hospital donde el lo metieron en un quirófano y yo lo esperé en la sala de espera y uno de los celadores me preguntó si quería acompañarlo,yo me quedé en silencio,muda,sin palabras,no sabía si estaba preparada para verlo así,para ver como sufría por mi culpa,otra vez.Afirmé con un ligero movimiento de cabeza y lo seguí hasta aquel lugar donde él tumbado sobre una de las camillas de operaciones,cubierto de tubos,goteros y un pequeño monitor nos esperaban.
Me fui hacia él creyendo que seguía dormido pero sus manos me sobresaltaron agarrando las mías
-No llores-susurraba adormilado
Pablo...-sollozaba tapando mis labios con la mano sobrante y llorando más fuerte
Él volvía a cerrar los ojos en un amago de dolor y mi corazón se rompió en mil pedazos con aquella imagen,estaba abatido,derrotado,lo peor es que era yo la culpable de tantas desgracias y el pensar que podía cambiarlo todo,que podía evitar todo este daño me hacia sentirme aún peor.
"Vamos a proceder"-ordenaba el cirujano desenfundando un tubo de un metro de largo y sus ayudantes cogían de su cabeza,yo estaba asustada,no sabía nada de medicina ni de que hacer en estos momentos y me levanté aterrorizada,pero volví a sentarme cuando sus dedos me apretaban con fuerza y entre abría los ojos observándome.
El cirujano volvió a su posición inicial introduciendo aquel instrumento en su boca y yo aparté la vista evitando verlo,mientras sus manos de apartaron de las mías formando dos puños que apretaba con demasiada fuerza
-¿Estás bien?-grité asustada y él me respondió volviendo a coger mis manos y acercándomelas a su cuerpo.
"No tragues" Le ordenó aquel señor y el asintió volviendo a cerrar sus ojos con fuerza 
-Aguanta,aguanta mi vida-sollozaba a su lado y él emitió un gemido retorciéndose en señal de dolor
-Te quiero-le susurré al oído mientras  se tranquilizaba y le retiraban aquel aparato tosiendo fuertemente  a horcajadas en la camilla
"Listo"-murmuró una de las ayudantes mientras limpiaba su saliva y le tendían un vaso de agua que él bebió de un solo trago.
-¿Cómo estás?
Bien-sonreía y yo suspiré aliviada
"Señor Moreno hemos encontrado restos de DMSO "
-¿Qué quiere decir?
Es un veneno insípido
-¿Veneno?-gritó asustado
Ha tenido suerte de sobrevivir
-Pero...
¿Quieres poner una denuncia?
-No,no sé quien ha sido
Me disponía a hablar,a decir de quien se trataba pero mi voz no salía,tenía miedo de que si decía algo tomara represalias contra él,así que callé,como una auténtica cobarde pero el hecho de pensar que puede llegar a acabar con su vida me cerraba todas las puertas de la verdad.
Salí al pasillo mientras acomodaban su habitación donde los ingresarían,aún estaba débil y debían de seguir haciéndole pruebas y controlando que el veneno no se hubiera extendido o infectado alguna parte de su cuerpo.
Abrí la puerta cuando me topé de bruces con su madre que me miraba con desprecio
-Señora
¿Dónde está?-gritaba histérica apartándome de un empujón,yo miré hacia otro lado y subí las escaleras esperándolo en lo que sería su habitación durante su ingreso.Me senté en uno de los sillones con la mirada perdida,recordando las palabras de Christian "Vuelve conmigo o acabaré con su vida". Que ilusa fuí cuando creí que solo eran amenazas que no se atrevería a hacer nada y que  solo quería asustarme,eso creia hasta aquella nota y su cuerpo envenenado ¿Cómo ha sido capaz?¿Con quién he estado saliendo todo este tiempo? Ya me contesto yo: con un tremendo hijo de puta capaz de llevarse por delante todo lo que quiero para así hacerme daño,mi destino está escrito,mi vida siempre ha sido así,lo conocí con tan solo trece años ,el tenía diecisiete y sabía más de la vida que yo,fui su aprendiz y el mi maestro,me enseñó a comportarme en los sitios más elegantes,a obedecerlo y a ser su sumisa,no todo fueron golpes pero tampoco sentí el amor en sus brazos,me enganché a él dejando de lado lo que tanto me importa,a mis amigos,a salir,y a mi familia de la que me distancié por completo y ahora estoy aquí en la habitación donde pasaré mis últimas horas a su lado para alejarme de él y volver a sus gritos,sus insultos y sus palizas pero solo así tendré ese granito de felicidad de saber que él vive,tranquilo,feliz y con alguien que su pasado no sea tan negro con una "chica sin problemas" que le dé lo que yo no puedo.
Me sequé las lágrimas cuando la puerta se abrió y su cama entró empujada por los celadores.
Pegué un salto poniéndome de pie y comprobar que estaba completamente dormido,anestesiado e indefenso aprovecho cogiendo un bolígrafo y papel y escribiendo aquel Adiós definitivo.
Dejé la carta sobre su pecho mientras acariciaba su pelo alborotado y enredaba mis dedos en su barba,mis lágrimas caían empapando su camisón y posé mis labios sobre los tuyos soltando el aire con un "Solamente tu" aquella canción que me tarareaba tan solo hace unos días en su garaje donde me hacía el amor sobre aquel piano y entre sollozos volví a repetir "Te voy a echar de menos" abandonando aquel lugar.

Narra Pablo:
Abro los ojos poco a poco mientras la luz me cegaba,miré a ambos lados y ella ya no estaba,así que posé mis pies en el frío suelo para buscarla cuando un sobre cayó de mi cuerpo y yo lo abrí intrigado

"Pablo aún no sé como empezar,podría decirte una de las mil razones que tendría para quedarme a tu lado y seguir esta historia que un día comenzó en una de tus furgonetas y acaba en un hospital después de un lavado de estómago,no ha sido lo más romántico pero si lo más bonito,gracias por hacerme creer en el amor,por enseñarme a que hay más contacto humano que un bofetón,que se puede hacer el amor en cualquier parte y que puedo subir a lo más alto de la Torre Eiffel si tú me acompañas,me hubiera gustado volver a verte sonreír,a que me despertaras con un "Buenos días Princesita" que odiaba pero que sé que ahora los echaré de menos,incluso extrañaré esa cara que ponía tu madre cuando me besabas delante de sus ojos o ver amanecer con tus besos,y si te doy sincera no podré olvidar nunca lo que se siente al estar a tu lado ni me olvidaré de tí cuando pase por aquella playa donde me hiciste el amor al compás de la marea,no puedo explicarte el porque me voy solo quiero que sepas que no es porque he dejado de quererte porque el amor Pablo,el amor no deja de sentirse"
Cerré rápidamente el sobre,levantándome con aquel dolor que ocupaba mi cuerpo y me asomé a la ventana
-Amaia-grité y ella desde lo lejos me miraba apartándome la vista y desapareciendo
¿Será este otro sueño?

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