martes, 9 de septiembre de 2014

Capitulo 54:Campanas de boda

El regalo mas grande que puede darte una persona aparte de su corazón,es su tiempo porque es lo único que no podrá recuperar y ella me había entregado sus últimos ocho meses,cuatro de ellos dormida sobre una cama de hospital pero sabía que su corazón seguía siendo mío y eso me consolaba.
Ya me había entregado cuarenta y ocho horas mas y despertaba nervioso,había llegado el día,el dia de subir al altar junto a la persona que amo y hacerla mi mujer eternamente,estaba preparado aunque el miedo inundaba mi cuerpo por momentos,mis pies casi ni atinaban sobre los escalones para bajar al salón de mi casa,allí todos me esperaban con una enorme sonrisa,abrazándome a la vez que me encaminaba mis pasos al último sillón donde mi madre descansaba sentada para así no ver lo que tanto había temido.
Me agaché para quedar a su altura y mis ojos se clavaron sobre los suyos que ahora esquivaban mi mirada asustada
-Mamá...Quiero que me lleves al altar-Logro decir entre sollozos y sus lágrimas empaparon sus manos donde se escondía
Es mejor que te vayas-Susurra casi sin tocarme y yo la obedecí dirigiéndome a mi hermana que emocionada volvía a abalanzarse sobre mí besándome las mejillas,tirándome de las manos hacia la habitación de invitados donde mi traje relucía sobre la cama,entré casi sin darme cuenta de quien se ocultaba detrás de la puerta
-¡Hermano!-Grito estrechando nuestros cuerpos,Salvador había venido y yo casi no daba crédulo a que hubiera cruzado medio mundo para acompañarme este día.
El resto de invitados almorzaban en el salón al mismo tiempo que Casilda,Salvador y mi padre me vestían,mi hermano me colocaba los gemelos mientras ella enderezaba mi corbata,mi padre habia optado por sentarse sobre la cama para contemplarnos,casi nos faltaba la respiración,era el único que aun no se había casado,una vez estuve apunto pero todos sabían el porque lo hacía y dábamos por echo que la felicidad no seria mi futuro,pero las cosas han cambiado y ahora sí podré sonreirle a la vida junto a ella y eso es lo mejor que podía pasarme.
Listo-Dice mi hermana con un nudo en la garganta,mi padre se levantó dándome tres palmadas sobre la espalda y abrazándome fuertemente,había llegado la hora y aun me costaba respirar.
Bajé del brazo de Casilda mientras todos aplaudían a mi entrada,el coche nos esperaba adornado de flores,me despedí de cada uno de ellos y crucé el arco del portal
-Hijo-Oigo a mi espalda girándome y mis ojos no podían creer lo que ahora veían,era ella la mujer que me trajo al mundo la que negaba querer compartir mi boda vestida con un vestido malva,acercándose a mi
Mamá estas...preciosa
-Vamos,o la harás esperar-Dice besándome las mejillas con orgullo e introduciéndose en la limusina,yo sonreí y anduve tras ella.
No sé el tiempo que pasamos en aquel coche,segundos,minutos o horas pero a mí se me hicieron eternas,las piernas me temblaban y el corazón latía a mayor velocidad,mis manos entrelazadas a las de mi madre sudaban mas que nunca y ella me consolaba acariciándolas con ternura,como la echaba de menos-me decía a mi mismo mirándola por momentos.
El campanario se veía a lo lejos y los metros se acortaban con cada acelerón,yo cerré los ojos y me dejé llevar
-Cielo,no se que decir en estos momentos,no puedo pronunciar una palabra sin que las lágrimas aflores,sabes que siempre he querido lo mejor para tí,para tu futuro y para tu carrera,que te prohibí que la vieras y tu ignorabas mis consejos escapándote cada noche y pasándola con ella,para mi el amor era que os ayudeis,economicamente y que deis buena imagen para asi llevar el nombre de "Alborán" a lo más lejos,pero es que te veo y dejo de creer en eso,nunca habia visto ese brillo en tus ojos,ni esa sonrisa,es la primera vez que te veo nervioso y que amas de verdad y solo puedo decirte que adelante,que te cases con ella,que formeis una familia y que la hagas feliz-Me decía casi sin voz,yo afirmé con un ligero movimiento,secando mis lagrimas,besando su frente mientras el chofer
bajaba y nos abría la puerta para dar así el gran paso.
Entré,pasando por aquel pasillo donde todos nos observaban con alegría,cogido del brazo de mi madre que orgullosa mostraba sus sentimientos,Porty,Lolo,Antonio y demás componente sonreían sentados sobre los primeros bancos y yo en pie sobre el altar la esperaba impaciente.
Las primeras notas de aquella música nupcial sonaban,apreté mi corbata colocándola bien,crucé mis manos y me limité a observar.
Sofía llevaba las sarras en una pequeña canasta a la misma vez que con la izquierda tiraba pétalos de rosa,no quitaba mis ojos de ella hasta que la ví entrar,ahí perdí el juicio por completo,todos los recuerdos pasaron por mi mente,mis sentimientos afloraron multiplicados por cien y el corazón dio un vuelco apunto de explotar,un vestido blanco cubierto de pedrerías,acabado en un escote,para seguir por sus brazos donde podía ver las transparencias y el encaje que adornaba cada centímetro de su cuerpo,su pelo caía a un lado sosteniendo el largo e interminable velo,podría explicaros con adjetivos todo lo que me hacía sentir pero no encontraba palabras para describir tanta belleza concentrada en una misma persona,su padre la traía del brazo y la colocó a mi lado,ella me sonreía y tras verla hacer ese gesto me enamoré un poco más si es que era posible,perdido en sus ojos casi ni escuché las palabras del sacerdote que nos ordenaba que nos sentáramos para empezar la ceremonia.
Elegí misa corta para evitar tener que aguantar un segundo mas sin que fuera mía,pero ahora que lo pienso me hubiera dado igual porque no escuchaba nada de lo que nadie decía,solo me limitaba a mirarla a ella y a sonreirle,varias veces me hizo un gesto moviendo su cabeza por si era algo lo que tenía que decirle,yo negaba y seguía perdiéndome con los ojos en ella.
-¿Los anillos?-Escuché a lo lejos y en un intento de parecer atento señalé a Sofía que me sacaba la lengua a lo lejos y se los entregó al que oficiaba la misa
-Levantémonos-ordenaba serio y todos obedecimos-Hoy estamos aquí reunidos para unir en santo matrimonio a Pablo Moreno y Amaia Rodríguez ¿Es así?
Si estamos reunidos-Decimos al unísono
-Pasemos a la entrega de votos ¿Tenéis ambos los vuestros?
Si lo tenemos-Volvemos a repetir a una misma voz-Me puse frente a ella,cogiéndola de las manos para decirle lo que de memoria me había aprendido tras darle tantas vueltas en mi garaje,cogí fuerzas de donde no las tenía y pronuncié casi sin voz.
Prometo ayudarte a amar la vida,a abrazarte siempre con ternura,y tener la paciencia que el amor exige,hablar cuando hacen falta palabras y compartir el silencio cuando no,vivir al abrigo de tu corazón y llamarlo siempre hogar-Sollozo con las últimas palabras tras verla empapar mis manos con sus lágrimas procediendo a leer los suyos
-Ya sabes...mi memoria-Dice sonriendo y todos sonríen con ella tras sacarse un pequeño papel.
-Prometo amarte locamente,en todas las facetas de tu vida,ahora y siempre,prometo no olvidar jamás que este es un amor único en la vida,y saber siempre en lo mas profundo de mi alma que no importa que desafíos puedan separarnos,siempre encontramos la manera de volver a unirnos,yo...yo te prometo...-Susurra casi sin voz,inundando sus ojos con lágrimas-Te amo mi chico con problemas-grita entre sonrisas
-Siendo así,Amaia,quieres a Pablo como esposo para amarlo y respetarlo todos los dias de tu vida
-Si quiero-Pronuncia poniéndome el anillo
-¿Y tu Pablo? Quieres a Amaia en la salud y en la enfermedad,en la tristeza y en la pobreza hasta que la muerte os separe?
-Por supuesto que quiero-Musito introduciéndole la alianza
-Por el poder que me otorga la iglesia yo os declaro marido y mujer,puede besar a la espo-No hacían falta palabras,ni ordénes para poder sellar este amor en sus labios como cuando sellábamos nuestras discusiones,nuestras peleas,nuestros pactos y cada vez que quería convencerla de que no existirían otros labios que le dieran tanto amor

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