miércoles, 4 de junio de 2014

Capítulo 14: Jamás te librarás de mí

Narra Amaia

Bueno...Aquí estoy solita, la primera vez que estoy sola desde que todo mi calvario se acabó, me siento, LIBRE, no siento unas cadenas en mis muñecas que me presionen, no siento que algo me tiene atrapada, siento libertad.

Me siento en el sofá a ver un poco la tele, pero tengo la sensación de que me observan. Cierro las cortinas y la cerradura, pero sigo notando algo extraño, frío. Voy a mi habitación y veo que mi ventana está abierta, era eso, estoy tonta de verdad, cada día mis paranoias son mayores.

Me dirijo hacia el cuarto de baño ya tranquila y me doy una ducha de agua fría, cuando acabo voy a vestirme hasta que en el espejo, a lo lejos veo algo escrito con pintalabios:

''JAMÁS TE LIBRARÁS DE MÍ, ZORRITA''.

No sabía si gritar, llorar, suicidarme. Limpio muy rápido lo del espejo, prefiero no preocupar más a Marta. Cojo un cuchillo de la cocina y me siento en un rincón, esperando a que salga de donde esté escondido. Oigo un ruido, procedía de mi cuarto, donde casualmente la ventana estaba abierta antes. Voy hacia allí, cuando pegan tres golpes en la puerta, es él.

La abro cuidadosamente, me escondo detrás, suelto el cuchillo, y me tiro encima suya:

-¡YA ME TIENES HARTA GILIPOLLAS, TOMA ESTA, Y ESTA, OTRA MÁS!-eran bofetadas y puñetazos sin fin.

-¿QUÉ HACES? ¿QUIÉN ERES? ¿Y MARTA, DÓNDE ESTÁ?

-¿Ma-Marta? Espera, Manu, eres tú, lo-lo siento, no-no quería...

-¿Amaia? Creo que me he equivocado de casa, me voy ya

-No, no te vayas, es esta, es que vivo con ella, pero solo unos días.

-¿¡QUÉ!? Oh no, no, no y no, contigo no comparto piso ni loco, no se te va la pinsa a ti ni na' shavala.

-Eh, eh, eh, sin rencores, que lo que pasó hace tiempo, en el pasado se queda.

-¿Crees que puedo olvidar las ilusiones que me hiciste para luego abandonarme e irte con un zumbao' que ni conocías? Te quiero Amaia, siempre lo he hecho y aún lo sigo haciendo

-Por favor Manu, que acabas de llegar, relájate un poco

-¿Cuánto tiempo le queda a Marta?

-No lo sé, espero que no mucho...

Narra Pablo

La he cagado, mucho, salí para olvidar, para borrar el puto sueño, y lo primero que hago es pensar en ella justo cuando creía haberme enamorado de Carlota:

-Carlota, ¿me quieres?

-Mucho

-¿Y me respetas?

-Todavía más

-Pues si de verdad me quieres y me respetas, dame tiempo para contarte la historia cuando esté preparado, por favor.

-Por supuesto mi amor, todo el tiempo que necesites, solo que tengo miedo de que no funcione esta relación.

-Va a funcionar, y para demostrártelo acompáñame a una gala benéfica que tengo este viernes, tenemos que ir disfrazados, ¿vale?

Se me queda un rato mirándome con esa sonrisa que me vuelve loco.

-Te quiero

-Digo yo que eso será un sí, ¿no?

-Hombre que si lo es

Me miró y sonrió pícara, sé lo que quería, salió corriendo a mi cuarto y yo atrás de ella, hasta que llamaron a la puerta, ¿quién sería?

Narra Marta

Volviendo a casa de la Revista, vi en el escaparate un vestido perfecto, un vestido que alumbra ciudades con solo mirarlo, un vestido que solo lo puede llevar una persona, Amaia.

Llego a casa por fin de un día duro, espero que no se hayan matado estos dos, abro la puerta. Los muebles en su sitio, nada revuelto, y nadie allí. Escucho unas risas en el cuarto de Amaia, voy hacia él.

-Amaia, Manu, no puede ser...


No hay comentarios:

Publicar un comentario