Narra Amaia:
Con los pies en París y aquel hombre a mi lado empieza un nuevo ciclo y es que el fin de una relación es el principio de un nuevo comienzo,tal vez no como esperaba,enamorada del mismo chico por el cual meses antes no hubiera apostado pero las grandes decisiones son por culpa del azar,mi vida era una ruleta y el el premio por el cual inviertes tus sentimientos.
Espero en la puerta de embarcación mientras el acarrea nuestras maletas con torpeza y yo sonrío a lo lejos
-¿Te hace gracia?-Pregunta tirando de mi equipaje mientras se le caían los neceseres que aguantaba con la otra mano
Bastante-Afirmo ayudando a organizar aquel desastre que ahora yacía en el suelo
Ambos amontonábamos las prendas con nuestras manos llegando a rozarnos con la punta de nuestros dedos y mi piel volvía a ese estado natural de erizamiento y el volvía a repetir el gesto esta vez pasando sus manos por mis piernas desnudas por el largo del vestido.
-Listo-Murmura pasando sus dedos alborotando su pelo,no podía estar más sexy,una camisa vaquera semi abrochada dejando al descubierto aquel pecho donde tantas veces me había perdido y sus pantalones de la misma tela ajustados por debajo de la rodilla eran la ultima pincelada a aquella obra de arte.
Caminamos hacia la salida del aeropuerto,deseando de tener aquel lugar del que tanto había oído hablar frente a mis ojos pero un grupo de chicas de unos diecisiete años nos paran bruscamente sujetando una pancarta en la que "Pablo Alboran bienvenue à Paris nous vous aimons" se leía a lo lejos y yo despegaba mis dedos de sus manos,repitiendo la acción que anteriormente el había hecho en España,pero el aprieta con más fuerza y me atrae hacia él besándome apasionadamente delante de las miradas de aquel grupo de unas quince adolescentes.Sus ojos se tornaban y mis mejillas empezaban a arder mientras acercaba sus labios a mi oído "Ahora vuelvo" Decía mientras se fotografiaba con ellas.
Pasaron unos seis minutos cuando volvió hacia mi
-Bienvenue à Paris-Murmura con aquel acento extranjero que me volvía loca.
Pasaba su brazo por mi cintura mientras paseábamos por la gran avenida de esta preciosa ciudad,el señalaba con sus dedos cada monumento y me explicaba de qué se trataba mientras yo atendía embobada no por aquellas estatuas si no por la manera en la que hablaba,en la que movía sus labios tan cerca de mis ojos.
-Y esta es la Cibeles
Ajam-Asiento mientras perdía mi mirada en sus ojos
-Cariño la cibeles está en Madrid no en París
Ajam-repito
-No me estás escuchando ¿verdad?
Ajam-sonrío y el carcajea mientras me adentra en uno de los portales frente a aquella fuente que adornaba la plaza,el agua caía con fuerza empañando los cristales de los hoteles y no me importaria bañarme en ella,tenía algo especial,algo que me embrujó solo al verla.
-¿Dónde estamos?-Exclamo mientras el me cogía de las manos perdiéndonos en uno de los edificios más antiguos de la ciudad
En nuestro apartamento-murmura abriendo la puerta invitándome a entrar.
Las maletas cayeron de mis manos mientras mis ojos se abrían de par en par y él me observaba sonriente.Podría ponerle un adjetivo a este lugar pero cualquiera se le quedaría pequeño.
Una gran habitación cubierta de ventanales se posaban frente a mis ojos y la Torre Eiffel alumbraba el lugar donde una gran cama nos invitaba a observarla desde allí.Yo caminé hacia el lugar,posando mi mano sobre los cristales mirando aquel paisaje que nunca olvidaría.
Siento como rodea con sus brazos mi cintura mientras apoya su barbilla sobre mi hombro
-Feliz cumpleaños
Esto es...
-¿Te gusta?
Gracias Pablo-susurro girándome hacia el,acariciando sus mejillas con mis manos mientras el me observa con los ojos empañados y hace que mis lágrimas también afloren,no entiendo el porqué pero justo en ese momento,en aquella habitación con vistas a París me dí cuenta que por muy larga que sea la vida quiero que él camine a mi lado y quizás el sentía lo mismo de ahí la explicación a sus lágrimas.
Pasaron segundos de aquel silencio cuando sus labios buscaban los míos,esta vez sin aquella pasión desenfrenada que antes solíamos gastar sino el amor del que por fin disfrutábamos.Me cogió dulcemente posándome sobre aquel colchón con la Torre Eiffel a nuestros pies se deshacía de mi vestido mientras la piel se ponía de gallina y aquel ardor recorría mi cuerpo yo eliminé su camisa besándo su torso ahora desnudo,a ambos solo nos cubría nuestra ropa interior y el seguía besando mis labios,piel con piel,compartiendo el calor de nuestros cuerpos frente al atardecer.
Acercó sus labios a milímetros de mi cara "Te quiero" Susurraba y siguió saboreándome y yo sin pensármelo dos veces sujeté su cara con mis manos y un "Te amo" puso fin a esta tarde de confesiones y teoría y dando lugar a la práctica esa que tanto me hacía disfrutar.
Bajó sus manos por las curvas de mi cuerpo empezando por mis hombros y terminando en mis pies mientras mis dedos dibujaban corazones en su espalda.Agarró fuertemente mis glúteos levantándome hacia él,quedando desnuda sentada frente a su cuerpo mientras me puso encima
-Hazme tuyo-decía sonriente y yo asentía mientras lo introduje en mi cuerpo que temblaba y con suaves movimientos llegamos al éxtasis del placer a aquel hueco entre las nubes dónde ahora descansábamos cayendo en brazos de Morfeo.
El resplandor de los flashes y el sonido de la cámara me despertaban después de aquella noche de ensueño.
Estaba completamente desnuda tapada con las finas sábanas que cubrían mis pecho,el sol entraba por aquellos ventanales donde aquella "Torre del amor" Nos daba sus buenos días,Pablo me observaba mientras fotografiaba cada palmo de mi piel y yo estiraba despertando poco a poco.
-Buenos días-murmura con aquella voz de recién despertado y aquel pelo alborotado
Buenos días-Respondo de la misma manera
-¿Qué te parece desayunar bajo aquella maravilla?-Pregunta señalando la Torre Eiffel
Me parece increíble
El me sonreía besando mis labios
-¿Qué hacía con esa camara?
¿Acaso no dicen que cuando visitas un lugar es costumbre fotografiar monumentos? susurra tendiéndose a mi lado.
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